Cuando los niños son un problema

No es secreto que en la vida de padres todo representa un verdadero reto. Desde cambiarle los pañales, hasta la alimentación, pasando por la higiene y el baño hasta la educación. Todo es un constante ir y venir entre consejos maternos, libros de autoayuda y el Internet.

Sin embargo, debemos distinguir cuando los niños son un verdadero problema, sobre todo por su comportamiento y cuando se tratan de travesuras normales, por así decirlo. La primera clave para enfrentarnos a su difícil mundo es el conocimiento que se tiene de cada niño y sobre todo mucha paciencia.

Conductas anómalas

Debemos primero hacer la diferencia entre una conducta problemática y una que no lo es. El niño que llora el primer día de guardería o el que tira su plato de comida, no lo consideraríamos algo problemático. Sin embargo, qué sucede cuando el niño no consigue calmarse bajo ningún término.

En este caso debemos prestar más atención. Estos pequeños suelen ser muy activos y raras veces encuentran sosiego en alguna actividad que les agrade. El temperamento que manejan también es algo de suma importancia.

De padres a hijos

Igualmente sucede con la relación de padres e hijos. La falta de tiempo de calidad, los regaños constantes y la ausencia paterna o materna por largos periodos, suelen ser las principales causas de las rabietas constantes y los comportamientos inadecuados en público y privado.

Por último recordemos que la disciplina debe aprenderse como cualquier cosa en la vida, pero no busquemos imponerla porque sí. Debemos entonces hacerle entender al niño que su comportamiento no será tolerado y que traerá consecuencias.

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