Cómo prevenir la Espina bífida

Dentro de las enfermedades que pueden afectar a los niños desde la concepción, la Espina bífida es una de las más compljas. Se produce cuando existe una malformación en el tubo neuronal, durante el proceso de gestación, haciendo que este permanezca abierto.

Este tubo neuronal es el que en la se desarrolla más tarde el cerebro y la médula espinal. Las hay de dos tipos, la Espina oculta y abierta. Ambos casos difieren en gravedad y tratamiento aunque también los dos se pueden prevenir.

Espina oculta

La primera variante de la Espina bífida, es la oculta. Esta es más frecuente pero leve. En este caso se produce una malformación de una vértebra pero muy internamente, no afecta la médula ni los nervios de la espalda. De hecho no da síntomas y no se nota, excepto a la luz de una radiografía.

En el peor de los casos sucede la Espina abierta, misma que también se divide en dos variantes. Se le llama Meningocele cuando a través del canal vertebral, se genera un quiste o saco que tiene meninges, o membranas de la médula espinal y líquido encefaloraquideo. No produce daños en los nervios y los síntomas, control de esfínteres y miembros, mejoran con cirugía.

Mielomeningocele

El otro tipo de Espina abierta es la llamada Mielomeningocele, se produce de la misma forma que en la anterior pero esta e más grave y produce parálisis en los miembros del cuerpo y pérdida de sensibilidad en la parte de debajo de donde se localiza la lesión.

Ambos padecimientos son prevenibles con la ingestión por parte de la madre de ácido fólico y vitaminas prenatales. Además de llevar una dieta saludable y evitar el consumo de sustancias tóxicas o ingesta de medicamentos sin prescripción. Para los niños que poseen la afección, actualmente existen excelentes planes terapéuticos para que lleven una vida lo más normal posible.

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